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César González habla sobre el estreno de "Atenas"

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Publicado: 08/02/2019

César González construye una mirada nueva dentro del cine independiente argentino. El poeta y cineasta también es conocido bajo el pseudónimo de Camilo Blajaquis. En el film "Atenas", estrenado esta semana, reconstruye el universo de Perséfone, una mujer que sale de la cárcel y buscar rehacer su vida.

 

El director argentino nació en 1989 en la Villa Carlos Gardel, zona oeste del Gran Buenos Aires, en donde vive actualmente. Estuvo cinco años en prisión, al recuperar su libertad estudió un tiempo Filosofía en la UBA y desde hace unos años es cineasta. Ya lleva exhibidos tres

largometrajes: "Diagnóstico Esperanza" (2013), "¿Qué puede un cuerpo?" 

(2014) y Exomologesis (2016); además de un documental producido por Canal Encuentro y cortometrajes "Corte Rancho" (2014). Hace más de una década comenzó a transitar su camino hacia la literatura bajo el seudónimo de Camilo Blajaquis y publicó hasta el momento tres libros de

poesía: "La venganza del cordero" (2010), "Crónica de una libertad condicional" (2014) y "Retórica del suspiro de queja" (2015). También es productor musical y ha realizado trabajos periodísticos en distintos medios.

 

Su nueva película "Atenas" cuenta la historia de Perséfone (Débora

González) una joven que sale de la cárcel y se enfrenta a nuevo muros y castigos. La protagonista deberá encontrar un nuevo camino y enfrentarse a los prejuicios de afuera y a la división de clases que no le permiten poder transformar esta nueva oportunidad que le da la vida. Además, se entrelazan otras historias de compañeros de ruta que acompañan a la protagonista en una villa del conurbano bonaerense.

 

El director, César González, explicó que la idea parte un poco del viejo mito de Perséfone, la cárcel como un Hades, pero la salida de la cárcel, el regreso a la sociedad, el ascenso a la tierra puede ser un infierno aún peor. El cineasta también quería que el espectador reflexionase desde un marco más contemporáneo, sobre todos esos valores sociales que nacieron en Grecia y se perturbaron con el tiempo. "La democracia, el logos, el ethos, la libertad, pero a condición irrevocable de que otros sean esclavos. Sin esclavos no hay libres, eso fue incluso en el siglo V A.C, los años de Pericles, donde había democracia casi directa, pero solo era para los considerados ciudadanos, en esa sociedad democrática los esclavos no eran considerados directamente seres humanos, sino bestias. ¿Cuán lejos estamos hoy de eso?" señalaba el cineasta con exaltación en declaraciones a La Izquierda Diario. "Intenté en lo que llamó la trilogía villar que cierra "Atenas", no quedarme en el simple hecho de vivir como una virtud total que como villero pude realizar una película, sino como construir una mirada que no se deje intimidar por los discursos de poner la otra mejilla. El acceso y la usurpación de los medios históricamente negados para nuestra clase debe ser un fin en sí mismo pero a la vez un medio para construir novedades", señaló el poeta y director. "Por eso teoría y práctica siempre deben estar en un devenir que las sostenga, respalde y mezcle continuamente".

 

El cineasta argentino planteó que los elementos que tiene en cuenta a la hora de construir las imágenes de estas problemáticas se consiguen observando y sin subestimar, analizando sobre todo en detalle, lo que según él, el cine y la televisión más hegemónica hacen constantemente a la hora de representar los problemas y decir: "Eso es lo que quisiera no hacer". Explicó que partía de la negatividad para encontrar su positividad.

 

"En el elenco participan personas de la villa que son parte de mis películas desde el comienzo. 'Atenas' fue la primera película que contó con una cantidad de recursos, si bien más que limitados por parte del INCAA, que fueron un salto cualitativo importante frente a mis anteriores películas, hechas con una cámara simple, un equipo muy reducido de personas y filmando de forma muy discontinua en el tiempo por no tener para pagarle a nadie. Acá todo fue muy distinto en algunas cosas, sobre todo de la cámara con la que se filmó y algunos equipos", contó el director. En el guión del film hubo un aporte determinante de la madre de González y de las "pibas" para construir los personajes femeninos. Su madre pasó algunos años en la cárcel, por lo que su mirada sobre el retorno a la sociedad fue incisiva, brindando detalles muy minuciosos, aportándolos desde la experiencia.

 

"Toda minoría es representada con una uniformidad de sentimientos muy obscena, cuesta y mucho encontrar lo complejo en esas caracterizaciones. 

O son todos violentos o son todos pacifistas. No hay in-crecendo, no hay auto flexibilidad, no hay rupturas formales, muy pocas veces habita el amor en los. Ni hablar de cómo series y películas respaldan conscientemente los discursos más reaccionarios de la sociedad", el director de la cinta contaba orgulloso cómo los críticos no encasillaban sus películas, simplemente decían "Cine social y punto". "Una película que denuncie algo se considera una película artísticamente menor. En cambio, la belleza nos dicen, está del lado siempre de lo atemporal, de lo apolítico, de lo abstracto, por lo tanto de la indiferencia ante el horror actual del mundo. Es cuestión de leer cualquier crítica de cine al azar que tengamos a mano, veremos que la palabra "denuncia" tiene una connotación negativa per se. Eso es pura ideología más que crítica artística".

 

El director se sinceró y contó que fue muy incómodo y muy conflictivo tomar la decisión de representar algo que solo conocía por haberlo visto y no por haberlo vivido o sufrido: La violencia hacia la mujer, tema central que sufre la protagonista, Perséfone. El director explicó que como varón esa violencia no la había sufrido, pero que sí había sufrido otro tipo de explotaciones por ser hombre y villero. "No es difícil de imaginar que todo eso se multiplica si sos mujer-villera" señaló. Tomó la decisión a raíz de querer cerrar la trilogía equilibrando la abrumadora presencia masculina en sus películas  anteriores y para sumar un punto de vista villero a todo el momento actual del feminismo. "Poner la cámara al servicio de la mujer villera, pero a la vez me parecía muy demagógico si la película solo retrataba eso, y por lo tanto verán que hay otras historias paralelas de pibes en la película, y sobre todo que hay un reverso a la moneda de la cuestión de la opresión al cubo que vive una mujer villera, en los hombres burgueses de la película, en el que como hablan de la mujer cuando están en la intimidad, la famosa cofradía de machos que se nos incorpora desde que somos niños, de aprovechar que estamos solos para liberar todo nuestro patriarca interior. En ese sentido es emblemática una escena particular de 'Atenas' que no voy a auto-spoilear".

 

En los títulos finales de la película, el director hizo un agradecimiento especial a una serie de cineastas, desde Rosellini, Eisenstein, Godard, Gleyzerm, Vardar, entre muchos otros. César González explicó que no solo lo hizo como una muestra de gratitud y honra a quienes le instruyeron con sus películas, sino que además son cineastas que "demostraron que forma y contenido para nada son opuestos irreconciliables, o que van por vías separadas. Por suerte tenemos muchos directores que a lo largo del tiempo han demostrado que se pueden crear gemas desde lo formal sin despreciar la realidad más material. 

Expresando de manera sublime el dolor y la injusticia que carcome a la condición humana".

 

El film "Antenas" se estrenó el pasado jueves 7 de febrero en el Cine Gaumont (CABA), Nuevo Cine Italia (Formosa) y en el Cine Teatro Pico (Gral. Pico, La Pampa).

 

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