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Crítica: "Venom: Let There Be Carnage"

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Publicado: 13/10/2021

Por Benjamín Harguindey

   La secuela de "Venom" es una segunda parte rutinaria en la que el 
   superhéroe pierde sus poderes (y a su compañero) a la vez que surge un 
   nuevo villano. Lo único que el público va a recordar al terminarse los 
   90 minutos que dura "Venom: Habrá matanza / Carnage Liberado / Let There 
   Be Carnage" (2021) es la escena post créditos que además de promocionar 
   la próxima película, como es la costumbre, promete el tipo de cambio en 
   las reglas de juego que vende clicks y titulares.

   "A la gente le gustan los asesinos seriales", sonríe Cletus Kasady 
   (Woody Harrelson) tras las rejas y a días de la inyección letal. El 
   chiste es que Harrelson se recibió de "Asesinos natos / Asesinos por 
   naturaleza / Natural Born Killers (1994) como el seminal psicópata 
   Mickey Knox, pero Cletus no posee su carisma ni el más mínimo resabio 
   intimidante. Cuando escapa y une fuerzas con su amada Shriek (Naomie 
   Harris) el resultado es una versión edulcorada y abreviada de la dupla 
   de Mickey y Mallory Knox.

   Ambos representan una mejoría (aunque sea pintoresca) con respecto al 
   anterior malo, pero no son muy convincentes como amenaza, ni su plan es 
   particularmente diabólico, ni se les desarrolla más allá de su 
   presentación. Su conexión con el protagonista es apenas tenue, producto 
   del capricho y la coincidencia. Son la parte más floja de una película 
   que apenas los usa y casi ni los necesita.

   Eddie Brock (Tom Hardy) comparte su cuerpo con Venom, un parásito 
   alienígena que complementa la personalidad obsesiva y vacilante de Eddie 
   con un id asesino (y constantemente hambriento). Ya charlen 
   telepáticamente o Venom se le presente cara a cara (se extiende del 
   cuerpo de Eddie como una viscosa masa de tentáculos) la fórmula es la de 
   la pareja dispareja. Si los malos poseen pésima química entre sí, Hardy 
   tiene una excelente química con sí mismo.

   De nuevo el actor / productor es la mejor parte de la cinta, componiendo 
   un unipersonal absurdo y entretenido. Borren al alienígena digital y 
   esencialmente interpreta a un esquizofrénico obsesivo-compulsivo. 
   Descarten la trama que lo pone a pelear contra otro alienígena digital 
   -por motivos tan forzados que revelan la mano de la guionista Kelly 
   Marcel- y lo que queda es una comedia pseudo romántica entre el 
   reprimido Eddie y la faceta más desinhibida de sí mismo.

   "Venom: Habrá matanza / Carnage Liberado / Let There Be Carnage" es 
   marginalmente superior a su predecesora, dejándose llevar por la 
   ridiculez de su concepto y dedicándole más atención a la relación 
   central que define el tono y el humor de la historia. Pero sus intentos 
   de comedia oscilan entre desesperados y predecibles, el curso de la 
   trama (casual, insípida, moteada con detalles tontos o sinsentido) tiene 
   una previsión maquinaria y en materia de acción o violencia no hay nada 
   tan memorable como para justificar la "carnicería" o "liberación" del 
   título.

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